Su reseña
Metal Slug no es un juego, es un recuerdo. Es ese momento de infancia donde estabas con la moneda sudada en la mano, esperando tu turno, convencido de que ahora sí ibas a pasar del segundo jefe (spoiler: no lo hacías).
Cada partida era corta, pero se sentía eterna: explosiones, tanques que nunca sabías manejar bien, y esa sensación mágica de estar acompañado de tus amigos gritando: ¡no te mueras, güey!
¿El resultado? Perdías las monedas, perdías la partida, pero ganabas historias que todavía hoy se cuentan con una sonrisa.
10/10, nostalgia pura en pixeles y balazos.
Ver en Steam ↗
Cada partida era corta, pero se sentía eterna: explosiones, tanques que nunca sabías manejar bien, y esa sensación mágica de estar acompañado de tus amigos gritando: ¡no te mueras, güey!
¿El resultado? Perdías las monedas, perdías la partida, pero ganabas historias que todavía hoy se cuentan con una sonrisa.
10/10, nostalgia pura en pixeles y balazos.