Su reseña
Tocar o No Tocar, he ahí el dilema.
Este juego básicamente me enseñó que tengo cero autocontrol. Me dijeron: ‘no toques nada’… y lo primero que hice fue tocarlo todo. Resultado: finales rarísimos, ciudades explotadas y yo sentado frente a una palanca como si fuera el director de la Tercera Guerra Mundial.
La magia está en esa mezcla entre curiosidad y culpa: cada botón apretado es como aceptar un “¿y si lo hago?” de tu peor yo interior.
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Este juego básicamente me enseñó que tengo cero autocontrol. Me dijeron: ‘no toques nada’… y lo primero que hice fue tocarlo todo. Resultado: finales rarísimos, ciudades explotadas y yo sentado frente a una palanca como si fuera el director de la Tercera Guerra Mundial.
La magia está en esa mezcla entre curiosidad y culpa: cada botón apretado es como aceptar un “¿y si lo hago?” de tu peor yo interior.